lunes, 18 de mayo de 2009

TEATRO: "HEDWIG AND THE ANGRY INCH"

Un canto transexual Comedia musical de culto, aquí se presenta en el Roxy Live, con Germán Tripel y Florencia Otero.

Un canto transexual Comedia musical de culto, aquí se presenta en el Roxy Live, con Germán Tripel y Florencia Otero.
Un canto transexual Comedia musical de culto, aquí se presenta en el Roxy Live, con
Germán Tripel y Florencia Otero.
Sobre el escenario, una batería, un teclado, dos guitarras y un bajo esperan. De pronto, envueltos en humo, la banda entra, se apodera de ellos, y segundos después la escena es la de cualquier recital de rock.

En medio de esa potencia sono ra, una mujer escupe, con visceral masculinidad, las estrofas de una canción y sostiene una actitud desafiante frente al público. Frente a sus músicos. Y frente a Yitza, el barbado y menudo muchacho que le hace coros con voz de mujer.

Así arranca la versión local de Hedwig and the Angry Inch (Hedwig y la pulgada rabiosa), el musical que John Cameron Mitchell escribió en 1997, que lleva más de 50 producciones en distintos lugares del mundo, y que pasó al cine con ingreso casi directo a esa categoría que llaman "de culto".

"En este caso lo que se trató de reproducir aquí es la puesta teatral, que tiene diferencias importantes con la película", aclara Germán Tripa Tripel, quien tras su participación en Rent, invirtió su verano en la preparación del rol principal.

Ambientado en el lado Este de Berlín, el comienzo de la historia muestra a un preadolescente que se debate en la definición de su sexualidad. Enamorarse de un oficial del ejército norteamericano lo impulsa a elegir la transexualidad. pero un error en la cirugía lo deja con una molesta pulgada que marcará su vida, más allá de la caída del muro y los cambios que vivió el mundo después de los '80. Esa es la historia que Tripel, enfundado en vestidos que dejan al descubierto buena parte de su cuerpo, cuenta entre canción y canción. Una trama que tiene en Yitza, que interpreta Florencia Otero, a la mitad complementaria del protagonista.

La pareja cuenta que meterse en sus personajes les requirió un entrenamiento de varios meses. "Primero, con Mosquito Sancineto, quien nos impulsó a hablar con transexuales, con gente a punto de operarse: las verdaderas Hedwig. Y luego con Gustavo Carrizo, el coreógrafo", apunta Otero. "Son dos personajes muy complicados, que hablan y viven una continua dualidad, que desde lo conceptual provoca cierta molestia y desde lo actoral propone un desafío", agrega Tripel, con rastros, en su rostro, del maquillaje que lo caracteriza. Un trabajo de make up de casi dos horas.

Casi lo mismo que dura esa mezcla de concierto y stand up a lo largo de la que se desarrolla el guión. Planos que el espectáculo resuelve en forma despareja. En tanto que la acertada interpretación musical de Tripel, con un muy buen manejo vocal, no consigue ser igualada los monólogos que, en pos de reproducir una acentuación y una entonación extranjera, pierden frescura y, por momentos, rozan la monotonía. Un detalle que, en parte, conspira contra la muy buena relación que se establece entre los cantantes, la banda y las canciones.

miércoles, 13 de mayo de 2009

El gran desafío de Karina K - TEATRO: CRITICA - "SOUVENIR"

La actriz se luce interpretando a la peor cantante lírica de la historia y se convierte en lo mejor de la obra.

La actriz se luce interpretando a la peor cantante lírica de la historia y se convierte en lo mejor de la obra.
La composición que hace del personaje, una mujer bastante mayor que ella, es brillante. Souvenir es una nueva oportunidad para que Karina K se luzca y la actriz la sabe aprovechar muy bien.

En su búsqueda de Florence Foster Jenkins, Karina encontró un arsenal de recursos altamente rendidores. Con un andar lento, expresiva gestualidad, una acertada postura corporal, la impostación de la voz y un vistoso vestuario que remite a la época, construye a esta soprano estadounidense que vivió entre 1868 y 1944 y que se hizo famosa como la peor cantante lírica de la historia que, pese a eso, triunfó en Broadway. Un desafío para Karina que, siendo dueña de una voz afinada, logra desentonar con gracia; equivoca las notas en los lugares exactos, de modo que su desafinación resulta natural.

El texto, que a nivel dramatúrgico presenta algunos problemas, favorece de todos modos a la actriz: porque es un libro para sólo dos intérpretes y el peso protagónico está repartido entre ellos y porque su personaje es sumamente querible. Souvenir es una obra de Stephen Temperley, que se centra en la vida de Florence Foster Jenkins desde la mirada de Cosme McMoon -a quien interpreta Pablo Rotemberg-, el pianista que acompañó a Florence durante los últimos 12 años de vida de la cantante. La puesta muestra los ensayos, los recitales que ofrecen juntos (primero en una sala más íntima y luego en el Carnegie Hall) y el vínculo entre la cantante y el pianista; pero por momentos las situaciones se vuelven reiterativas.

Dirige el espectáculo Ricky Pashkus, quien buscó imprimirle dinamismo con recursos como la entrada de Pablo Rotemberg desde la platea. Renata Schussheim capturó con el vestuario la esencia de un personaje extravagante, que en su último recital luce un vestido por canción.

A Pablo Rotemberg le falta todavía afianzarse en su rol. No le tocó un personaje fácil: como relator, tiene mucho parlamento; en la representación de situaciones, debe sostener a Florence. Protagoniza gags cómicos y momentos emotivos, además de tocar hábilmente el piano en vivo.

Ella dice convencida que tiene oído absoluto. Cosme procura preservarla de las burlas del público y de algún modo, sobre el final, termina mintiéndose a sí mismo sobre el talento de esta dama de la sociedad, proclive a la caridad. El desenlace, onírico.

domingo, 12 de abril de 2009

Julio Chávez y Cecilia Roth: ficción por partida doble

Son los protagonistas de Tratame bien, el nuevo unitario de Canal 13, y de la segunda temporada de Epitafios

En sus mejores días, cuando sus implacables críticos se sienten benévolos, la televisión es considerada la forma más popular del entretenimiento. En sus peores días, a la pantalla chica se le cuelga el mote de boba y se la acusa de terribles crímenes contra la inteligencia colectiva. Para contrarrestar tantos bombardeos -a veces, acertados-, para probar que la TV vale la pena, quizá baste con tener un buen abogado defensor o dos. Dentro de pocos días, Julio Chávez y Cecilia Roth aparecerán en el televisor protagonizando no una, sino dos ficciones. El miércoles, a las 22.45, se estrenará Tratame bien , el flamante unitario de Pol-ka para Canal 13, y el domingo llegará a la pantalla de HBO la segunda temporada de Epitafios . Con pocos días de diferencia, Chávez y Roth, dos rara avis para el espectador televisivo, aparecerán en la TV por duplicado.

-¿Qué tienen estos dos ciclos para que decidieran hacer televisión?

Roth: -Ambos proyectos me resultaron muy interesantes. Epitafios 2 es una continuación de la primera parte, a la que apenas me había integrado en el capítulo ocho. La verdad es que al ser HBO no lo sentí como un proyecto de televisión; teníamos seis meses para hacer 13 capítulos, que se rodaban en fílmico. La sensación era de que estábamos haciendo cine. Aunque hice algunas pequeñas participaciones en Amas de casa desesperadas y Mujeres asesinas, hace once años que no hacía televisión con continuidad, desde Laura y Zoe , y creo que Tratame bien se dio porque se trataba de trabajar con el mismo director, Daniel Barone, y el mismo productor, Diego Andrasnik, que en Epitafios.

-Y ahora salen los dos programas en la misma semana...

Roth: No quiero pensar en eso. El tema es el trabajo cotidiano, la alegría, la búsqueda. Toda la parte que implica estar en un proyecto en el que hay una presión fuerte, expectativas. Prefiero no pensarlo.

Chávez: -De todos modos, aunque la salida del programa no tiene que ver con nuestro trabajo, tampoco somos ingenuos, y cuando uno toma la decisión de hacer algo, piensa, tiene estrategias. Tiene que ver con apuestas que uno hace, tanto profesionales como expresivas. Hoy por hoy, Pol-ka, este elenco, mi compañera, conforman un espacio en el que encuentro una posibilidad de desarrollar algo de mi oficio. Fue así en Epitafios 2 y acá lo vuelvo a elegir como uno de los lugares en los que puedo desarrollar una manera de pensar mi profesión. La TV es un ámbito del que algunas personas pueden desear salirse y, para mí, en este momento, es un lugar interesante donde también puedo pensar.

Compañeros

"Lo único que quiero saber es si puedo contar con mi compañera", le dice Renzo Márquez, el duro policía que interpreta Chávez en Epitafios 2 a Marina Segal, su impasible colega protagonizada por Roth. Claro que la pregunta dicha con otro tono y otro fondo bien podría ser formulada por José a Sofía, con la que está casado hace 22 años y con grandes posibilidades de no llegar al aniversario número 23. La pareja que está en el centro del conflicto de Tratame bien atraviesa crisis solistas y a dúo, motivadas por el fracaso profesional de él, los sueños relegados de ella y los hijos, interpretados por Martín Slipak y María Alche.

"Al hacer este trabajo, tengo el gusto de estar actuando en escenas en que no he actuado todavía. Como la de los hijos, por ejemplo. Situaciones que para mí son inéditas y que, si bien las vi 28.000 veces, porque si hay algo que he visto es a familias comiendo tostadas a la mañana, yo no las hice. Y Epitafios también tenía eso. Policías se hicieron 48.000, pero ahora me toca a mí. Es el placer de decirle a un actor de 18 años «hijo»", cuenta Chávez. Aunque si lo piensa un poco el gusto de lo nuevo viene acompañado de cierto desconcierto: "Yo le decía a Cecilia que cuando recibo los libros hago un gran esfuerzo por no estudiarme la letra del hijo. La verdad es que me dan ganas de mirar al cielo y preguntar: «¿Qué pasó, Señor?» Lo interesante, además, es que Cecilia y yo nos conocimos más o menos a la edad que tienen los chicos que hacen de nuestros hijos".

A su lado, Roth asiente, ríe y recuerda aquel tiempo en que el cine, el teatro y la televisión eran destinos tan exóticos para ellos como China o la India. "Nos conocimos en el casting de No toquen a la nena . Fue el primer trabajo de Julio y el mío, aunque yo era más comparsa", cuenta la actriz sentada, junto a Chávez, a la mesa del living de esta familia tipo a punto de "implotar".

Escrita por Pablo Lago y Susana Cardozo ( Locas de amor ), la historia de Tratame bien parece empezar por donde la mayoría de las historias terminan. Una pareja que ya no sabe cómo ser o si quiere seguir siéndolo, y a la que las respuestas de sus terapeutas individuales ya no le alcanzan. Por eso, por recomendación de la psicoanalista de ella, interpretada por María Onetto, y el psiquiatra de él, papel que hace Norman Briski, consultarán a una tercera, Clara Lombardo, especialista en terapia de pareja que interpretará Cristina Banegas.

Tratame bien tiene que ver con el tema del trato en el sentido del contrato. Los contratos tienen letras chicas y cada uno escribe ahí algo que el otro no llega a leer. Muchas veces, el amor o la juventud hacen que esos contratos parezcan fantásticos, pero después algo empieza a pasar en los vínculos, en las relaciones con los hijos, con los padres...", reflexiona Chávez, y su compañera de fórmula continúa: "En ese punto, uno empieza a repactar y a revisar el contrato".

En el proceso de decidir si renegocian o rescinden su matrimonio, José y Sofía pasan muchas horas en divanes repitiendo lo que ya dijeron mil veces, sufriendo para conseguir, tal vez, dejar de sufrir. Y, créase o no, la neurosis de unos en la ficción causa gracia a otros que miran del otro lado del televisor.

"Hace unos días, decíamos con María Onetto que, mirado desde afuera, siempre hay un costado ingenuo en la terapia porque uno se pregunta las mismas cosas una y otra vez. Uno las sufre profundamente, pero esa repetición, mirada desde afuera, con la frialdad de una cámara, causa gracia", explica Roth.

Puestos a interpretar sus papeles en Tratame bien, a pesar delos años de experiencia, los actores se encontraron con un par de sorpresas que cerraron el círculo en el lugar menos pensado.

"La primera vez que le dije a mi hijo en la ficción «hijito», me empezaron a transpirar las manos y me agarró una emoción tan grande... Me di cuenta de que es una palabra que mi naturaleza necesita construir. Yo empecé a estudiar teatro por esto. Cuando era chico, una compañera en un campamento me dijo que fuera a estudiar teatro y yo le pregunté qué hacían ahí. Me lo explicó muy simple: «Vos me matás y yo me hago la muerta». Y yo pensé que era lindo eso de tener un lugar donde podía matar a alguien sin consecuencias", dice Chávez, y se ríe mientras Roth revisa su propio arcón de los recuerdos: "Yo le decía a mi hermano menor que jugáramos a que él me mataba y yo me hacía la muerta durante horas, y el pobrecito se quedaba pagando. Porque yo convertía en verdad ese juego. Y aquí estamos: convirtiendo en verdad a esta familia; convirtiendo en verdad un hijo para Julio; convirtiendo en verdad una hija, este departamento...".

EL MUNDO SEGÚN CASCIARI


Leí una vez que la Argentina no es mejor ni peor que España, sólo más joven. Me gustó esa teoría y entonces inventé un truco para descubrir la edad de los países basándome en el 'sistema perro'.

Desde chicos nos explicaron que para saber si un perro era joven o viejo había que multiplicar su edad biológica por 7. En el caso de los países hay que dividir su edad histórica entre 14 para saber su correspondencia humana. ¿Confuso?

En este artículo pongo algunos ejemplos reveladores.

Argentina nació en 1816, por lo tanto ya tiene 190 años. Si lo dividimos entre 14, Argentina tiene 'humanamente' alrededor de 13 años y medio, o sea, está en la edad del pavo.

Es rebelde, pajera, no tiene memoria, contesta sin pensar y está llena de acné (¿será por eso que le dicen el granero del mundo?

Casi todos los países de América Latina tienen la misma edad y, como pasa siempre en esos casos, forman pandillas.

La pandilla del Mercosur son cuatro adolescentes que tienen un conjunto de rock. Ensayan en un garaje, hacen mucho ruido y jamás han sacado un disco.

Venezuela, que ya tiene tetitas, está a punto de unirse a ellos para hacer los coros. En realidad, como la mayoría de las chicas de su edad, quiere tener sexo, en este caso con Brasil, que tiene 14 años y el miembro grande.

México también es adolescente, pero con ascendente indígena. Por eso se ríe poco y no fuma ni un inofensivo porro, como el resto de sus amiguitos, sino que mastica peyote, y se junta con Estados Unidos, un retrasado mental de 17, que se dedica a atacar a los chicos hambrientos de 6 añitos en otros continentes.

En el otro extremo está la China milenaria. Si dividimos sus 1,200 años por 14 obtenemos una señora de 85, conservadora, con olor a pipí de gato, que se la pasa comiendo arroz porque no tiene -por ahora- para comprarse una dentadura postiza. La China tiene un nieto de 8 años, Taiwán, que le hace la vida imposible.

Está divorciada desde hace rato de Japón, un viejo cascarrabias, que se juntó con Filipinas, una jovencita pendeja, que siempre está dispuesta a cualquier aberración a cambio de dinero.

Después, están los países que acaban de cumplir la mayoría de edad y salen a pasear en el BMW del padre. Por ejemplo, Australia y Canadá, típicos países que crecieron al amparo de papá Inglaterra y mamá Francia, con una educación estricta y concheta, y que ahora se hacen los locos. Australia es una pendeja de poco más de 18 años, que hace topless y tiene sexo con Sudáfrica; mientras que Canadá es un chico gay emancipado, que en cualquier momento adopta al bebé Groenlandia para formar una de esas familias alternativas que están de moda.

Francia es una separada de 36 años, más puta que las gallinas, pero muy respetada en el ámbito profesional. Tiene un hijo de apenas 6 años: Mónaco, que va camino de ser puto o bailarín... o ambas cosas. Es amante esporádica de Alemania, camionero rico que está casado con Austria, que sabe que es cornuda, pero no le importa.

Italia es viuda desde hace mucho tiempo. Vive cuidando a San Marino y al Vaticano, dos hijos católicos idénticos a los mellizos de los Flanders. Estuvo casada en segundas nupcias con Alemania (duraron poco: tuvieron a Suiza), pero ahora no quiere saber nada con los hombres.

A Italia le gustaría ser una mujer como Bélgica: abogada, independiente, que usa pantalón y habla de política de tú a tú con los hombres (Bélgica también fantasea a veces con saber preparar espaguettis).

España es la mujer más linda de Europa (posiblemente Francia le haga sombra, pero pierde espontaneidad por usar tanto perfume). Anda mucho en tetas y va casi siempre borracha. Generalmente se deja follar por Inglaterra y Después hace la denuncia.

España tiene hijos por todas partes (casi todos de 13 años), que viven lejos. Los quiere mucho, pero le molesta que, cuando tienen hambre, pasen una temporada en su casa y le abran la nevera.

Otro que tiene hijos desperdigados es Inglaterra. Sale en barco por la noche, se tira a las pendejas y a los nueve meses aparece una isla nueva en alguna parte del mundo. Pero no se desentiende de ella. En general las islas viven con la madre, pero Inglaterra les da de comer. Escocia e Irlanda, los hermanos de Inglaterra que viven en el piso de arriba, se pasan la vida borrachos y ni siquiera saben jugar al fútbol. Son la vergüenza de la familia.

Suecia y Noruega son dos lesbianas de casi 40 años, que están buenas de cuerpo, a pesar de la edad, pero no le dan bola a nadie. Cojen y trabajan, pues son licenciadas en algo. A veces hacen trío con Holanda (cuando necesitan porro); otras, le histeriquean a Finlandia, que es un tipo medio andrógino de 30 años, que vive solo en un ático sin amueblar y se la pasa hablando por el móvil con Corea.

Corea (la del sur) vive pendiente de su hermana esquizoide. Son mellizas, pero la del norte tomó líquido amniótico cuando salió del útero y quedó estúpida. Se pasó la infancia usando pistolas y ahora, que vive sola, es capaz de cualquier cosa.

Estados Unidos, el retrasadito de 17, la vigila mucho, no por miedo, sino porque le quiere quitar sus pistolas.

Israel es un intelectual de 62 años que tuvo una vida de mierda. Hace unos años, Alemania, el camionero, no lo vio y se lo llevó por delante. Desde ese día Israel se puso como loco.

Ahora, en vez de leer libros, se lo pasa en la terraza tirándole piedras a Palestina, que es una chica que está lavando la ropa en la casa de al lado.

Irán e Irak eran dos primos de 16 que robaban motos y vendían los repuestos, hasta que un día le robaron un repuesto a la motoneta de Estados Unidos y se les acabó el negocio. Ahora se están comiendo los mocos.

El mundo estaba bien así, hasta que un día Rusia se juntó (sin casarse) con la Perestroika y tuvieron como docena y media de hijos. Todos raros, algunos mongólicos, otros esquizofrénicos.

Hace una semana, y gracias a un despelote con tiros y muertos, los habitantes serios del mundo descubrimos que hay un país que se llama Kabardino-Balkaria. Un país con bandera, presidente, himno, flora, fauna...y ¡hasta gente!

A mí me da un poco de miedo que aparezcan países de corta edad, así, de repente. Que nos enteremos de costado y que, incluso, tengamos que poner cara de que ya sabíamos, para no quedar como ignorantes Y yo me pregunto:

¿Por qué siguen naciendo países, si los que hay todavía No funcionan?

martes, 7 de abril de 2009

lunes, 6 de abril de 2009

Carta de Jorge Lanata a los lectores del diario


Debo ser una de las personas que más se ha despedido en los medios. Hay quienes lo han visto como una postura dandy. Seguiré vinculado a Crítica de la Argentina y vuelvo a la TV.

Debo ser una de las personas que más se ha despedido en los medios. Me despedí de Página/12, de Veintitrés, de la radio. Me despidieron de la televisión. Me he despedido como víctima de la fatalidad o como ejercicio de libertad. Hay quienes lo han visto como una especie de postura dandy: -Se aburre y se va - dicen, etiquetando.

Hace muchos, muchos años decidí vivir de acuerdo a lo que pienso. Vivo, entre otras
contradicciones, la de levantar empresas sin decidirme a ser un empresario: no creo que el dinero otorgue la razón, ni siquiera que sea un mérito tenerlo. Siempre me causó gracia esa costumbre que lleva a los demás a felicitar al dueño de un auto o una casa nueva, “Te felicito”, dicen. Nunca te felicitan por tener una idea. Dirigir un diario exige no sólo luchar para captar lectores, tener buenas notas, comunicarlas con ingenio, pelearse con los otros medios, el poder, etc., sino también desvelarse por la distribución, el costo del papel, los ajustes de salarios, la falta de publicidad, las estrategias de crecimiento, los bancos y las cuentas. Comencé esta empresa con un veintiocho por ciento de su propiedad y después de volver –otra vez– a vender una casa y poner mis ahorros pero el vértigo del primer año paralelo al crecimiento del proyecto, llevó a que el necesario aporte del resto de los socios redujera mi participación a un 5%. Una empresa, claro, no sólo depende del dinero para comenzarla, sino del flujo para mantenerla mientras se estabiliza. Vivo de mi trabajo, no tengo capital y realmente no soy útil en la desgastante pelea entre quienes disponen del dinero y quienes lo gastan en la producción.

En acuerdo con el resto de los accionistas decidí dejar la dirección periodística de Crítica de la Argentina, aunque seguiré vinculado al diario escribiendo cada domingo el panorama político junto a Luciana Geuna y Jesica Bossi. Marcelo Figueiras, el presidente de la empresa, Antonio Mata, el resto de los accionistas y los editores de la redacción continuarán con su trabajo de siempre en un diario que crece y se consolida en el camino hacia su segundo año en el mercado.

Nuestro contacto, de todos modos, seguirá siendo cotidiano: desde el próximo martes 14 vuelvo a la televisión con Después de todo, un ciclo diario de 20.00 a 20.30 en el Canal 26. Y los domingos en Crítica de la Argentina. Sigo buscando, como ven, motivos para complicarme la vida.

PD: Párrafo aparte merece la reacción de ayer de algunos medios al informar con verdadera mala leche sobre esta noticia. Es gracioso y patético verse corrido por izquierda por Clarín: que el diario que convivió e hizo grandes negocios con los militares (Papel Prensa, junto a La Nación), gerenciado por la señora que se sospecha apropiadora de hijos de desaparecidos, que implementa el terror como política laboral (no tiene, por ejemplo, comisión interna) sostenga en un artículo sin firma que Crítica “moderó últimamente su posición sobre Kirchner” es tan torpe que resulta cándido. “Lanata se va por la caída en las ventas” dice Clarín luego de aclarar que no tiene cifras del IVC sino afirmaciones del mercado. Crítica tiene, sin embargo, cifras del IVC: en febrero Clarín cayó 61.875 ejemplares los domingos y 26.213 de lunes a viernes. Cifras altas incluso para los 250.000 ejemplares promedio de Clarín. El diario que montó ilegalmente Radio Mitre, que obtuvo Canal 13 del menemismo y logró la fusión monopólica del cable con Kirchner nos acusa de falta de independencia. Clarín no soporta que no le tengan miedo. Me hubiera gustado, al menos, dar esta pelea con Roberto Noble, su creador, y no con su lobbista Héctor Magnetto y el genuflexo señor Kirschbaum, cada día más encorvado por decir que sí. Nada de lo que digan sobre nosotros cambiará la imagen que ustedes tienen al mirarse al espejo.

miércoles, 1 de abril de 2009

El grupo Animalario vuelve a triunfar en los Premios Max


Animalario, el grupo más controvertido y polémico del teatro español, se ha hecho adicto a las estatuillas de Joan Brossa con las que se otorgan los Premios Max de las Artes Escénicas y además le da risa serlo. Se hizo con cuatro de las cinco a las que aspiraba el pasado lunes por la noche (director de escena Andrés Lima, mejor adaptación teatral Alberto San Juan, mejor actor protagonista Javier Gutiérrez y mejor productor privado, galardón éste último que se lleva por cuarta vez en cinco años) y dejó para el Teatre Lliure la de mejor espectáculo teatral por 2666, impactante y bellísimo montaje dirigido por Àlex Rigola e inspirado en el texto de Roberto Bolaño, que también se hizo con el Max a la mejor escenografía de Max Glaenzel y Estel Cristià. Cabaret líquido de Lavi e bel obtuvo el Max al mejor espectáculo musical y Sirena a la plancha, de Sol Picó, el de danza. Los hubo que se llevaron las estatuillas por partida doble como Carles Santos (dirección musical y composición); Germanes (Carol López, autor catalán, y Paul Berrondo actor de reparto); Teresa Nieto (coreografía e intérprete de danza); La tortuga de Darwin se hizo con los dos premios a los que optaba (Juan Mayorga, autor en castellano, y Carmen Machi, actriz protagonista); Barroco (iluminación de Juan Gómez Cornejo y figurinista Angelina Adlagic).

El Max de Honor fue para el director Miguel Narros, que lo recibió con una calurosa ovación del público; el hispanoamericano, para el autor argentino Roberto Cossa, y el de nuevas tendencias, para Escena Contemporánea . El Premio de la Crítica que concede un jurado de expertos teatrales recayó en El mes de la danza, de Sevilla.

Hubo otros galardonados en la gala de los XII Premios Max celebrada en el Teatro Cuyás de Las Palmas, con aromas humorísticos y de teatro independiente. Fue más grata de seguir en directo que por TVE y en ella destacaron Sexpeare, Ángel Ruiz, Ron La La y Leo Bassi.

El momento más emocionante llegó con la intervención de Alberto San Juan, que pidió más apoyo para los emigrantes, como el argelino de su obra, porque "no se está haciendo una guerra contra la pobreza, sino contra los pobres".

viernes, 6 de marzo de 2009

"ESTOY EN CONTRA DE QUIENES PIDEN LA PENA DE MUERTE"


“Esta gorda de mierda está en pedo. Es fascista, derechista, no tiene ni idea...”


Así comienza la demoledora columna que en el día de ayer el actor Fernando Peña publicó en el diario “Crítica de la Argentina”, en relación con los polémicos exabruptos de Susana Giménez inmediatamente después de ser notificada del asesinato de su asistente personal.
El conductor y actor fue muy duro al opinar sobre las declaraciones de la diva tras el asesinato de Gustavo Lanzavecchia.
“Que lean antes de hablar”, reza en su título el texto de Peña en “Crítica...”. “No estoy a favor de la pena de muerte. Hay que hacer una reforma profunda y nadie tiene la paciencia para hacerlo correctamente”, concluye Peña en su nota.
En relación con los dichos de “Su”, el actor no dudó en descargar su temible carabina verbal: “Esta gorda de mierda está en pedo. Es fascista, derechista, no tiene ni idea. Hizo su plata sobre la base de un sistema capitalista y no sabe quién es Grondona ni Neustadt. Nunca leyó un libro en su vida. Esto es muy serio: la gente no mata al pedo, la gente mata porque no tiene qué comer. Acá se está mezclando todo. Una cosa es un puto que mete tres tipos en su casa y otra es que te peguen tres tiros en la nuca mientras metés el auto en el garaje...”.
Y cerró con elocuencia: “No estoy a favor de la pena de muerte y estoy en contra de la gente que la está pidiendo. Hay que hacer una reforma muy profunda y nadie tiene el tiempo ni la paciencia para hacerlo correctamente. La mayoría quiere resultados inmediatos, pero nadie tiene la preparación intelectual como para poder ver una situación global. ¿Cuánta gente en este país abrió un libro de filosofía, democracia y contrato social? Primero a los libros y después que opinen”.
Moria Casán y Sandro salieron a defender a Susana de las reacciones que despertó en quienes no avalan el “ojo por ojo” propuesto por la diva de los teléfonos, considerando la divisoria de aguas que provocó.
“El Gitano” dijo que quien señalase a la diva “debería cortarse un dedo” y la polémica ya se adentró en el ambiente artístico.
Peña fue letal en su descargo. Otra intervención, polémica por cierto, del actor sobre un tema de permanente actualidad.

jueves, 5 de marzo de 2009

Tengo una chica en mi cuerpo . . . Tendencia: actores que hacen de mujeres

Enrique Pinti, Antonio Gasalla y Fernando Peña retoman esa costumbre ancestral del teatro en la que los roles femeninos eran para los hombres

Enrique Pinti, Antonio Gasalla y Fernando Peña retoman esa costumbre ancestral del teatro en la que los roles femeninos eran para los hombresEl primer suspiro que la dulce Julieta deslizó por Romeo sobre el balcón provino de un joven de rostro empolvado y senos postizos que conmovió al público del teatro inglés de la época isabelina como la adolescente que muere por amor. En aquel entonces, las mujeres tenían prohibido por ley subirse a las tablas y la pasión de las heroínas shakespearianas latía en el cuerpo de actores de voz aflautada, provistos de pelucas y otros delicados menesteres.

Hubo épocas en las que los hombres tuvieron excusas para subirse a los tacos y envolverse en los estrechos trajes de los personajes femeninos. Como en 1629, cuando la misma barrera se interpuso entre las actrices y las tablas del Kabuki -forma teatral tradicional del Japón- que fueron expulsadas por relacionar su arte con el escándalo y la prostitución y reemplazadas por los Onnagata , actores que gracias al uso de maquillaje y un elaborado y fascinante vestuario adoptaban (aún hoy lo hacen) aires y formas femeninas.

Un tiempo después, a pesar de la generosa oferta y de la ausencia de limitaciones locales para que las mujeres suban a escena, tres actores, Antonio Gasalla, Enrique Pinti y Fernando Peña, deciden adentrarse en la psiquis femenina en Más respeto que soy tu madre , Hairspray y Diálogo de una prostituta con su cliente , respectivamente.

Con una peluca de rulos estáticos, un deslucido vestido floreado que le llega a las rodillas y unas chinelas gastadas, Antonio Gasalla se transforma en Mirta Berttoti -o el prototipo de ama de casa cincuentona y de clase media- cada vez que se sube al escenario del Metropolitan. No es la primera vez que el cómico se pone en la piel de una mujer. Ha transitado por la de la abuela inmortal, la verborrágica empleada pública, la enfermera indolente, la nena malcriada, la señora estirada (por el bisturí), la apocalíptica y depresiva Soledad Solari, y muchas más. "Jamás pensé que me iba a vestir de mujer en un escenario. Vengo del Conservatorio y, a lo sumo, en las horas libres nos disfrazábamos de mujer en broma -dijo el humorista, que dirige y actúa en Más respeto que soy tu madre , en una entrevista con LA NACION, a mediados de enero-. Lo que pasa es que alguna vez hice una mujer que tuvo éxito y después empezaron a preguntar por la próxima... Más allá de eso, creo a los personajes para contar cosas y hay conflictos de los últimos años que se pueden contar mejor a partir de una mujer. Cuando con Enrique (Pinti) escribimos Matilde queríamos hablar, en plena época de los militares, de cómo se estaba viniendo abajo la clase media. Y eso es más fácil hacerlo con una mujer en medio de su casa y llena de problemas que con un tipo que se quedó sin trabajo". Sobre su personaje, que provoca un mar de carcajadas en la platea, apuntó: "Es un ama de casa, como Matilde, otro personaje mío. Lo que no tiene es el disparate o el nivel de cosa exagerada y gruesa que a veces manejo".

Antes, usaban gomina

"El otro día estaba hablando con Antonio (Gasalla) y le dije que estamos los dos haciendo de viejas, uno en una cuadra y el otro en la otra", señala Pinti, que se convierte en la gruesa y chillona matrona de Hairspray . "Edna (su personaje) es una mujer dulce y frustrada. La gordura la pudo y no quiere que su hija sufra. En la primera versión del musical, el personaje era más zarpado. La construí desde un costado más solidario; es una versión desinfectada de Edna", describe el actor que ya hizo muchos roles femeninos en distintos espectáculos, como Salsa Criolla . "No tienen la pretensión que tiene Edna, son más caricaturescos", distingue.

"Quería hacer una mujer desde mi personalidad, por eso no acepté que me pintaran como a una puerta ni que me borraran las cejas como aparece en la gráfica. Sí acepté el cuerpo postizo porque le da más naturalidad. Quería trabajar con mi cara, por eso base, colorete y nada más", aclara Pinti, que cierra el musical contoneándose dentro de un colosal y titilante vestido de lentejuelas rojas pronto a reventar, en el Astral.

Sobre el desafío que implica cambiar de género, apunta: "Lo más difícil es no hacer una caricatura de mujer: no hacer de travesti, ni amanerar al personaje, porque eso sería la exageración de la mujer. Por eso tiene que ser natural y hay que cuidarse mucho de eso. Tienta pensar: me pongo más femenino. Tampoco hay que deformar demasiado la voz, y el cuerpo falso te ayuda a caminar como una mujer".

Para Fernando Peña, en cambio, el proceso es distinto. Quizá porque el personaje al que le da forma en Diálogo de una prostituta con su cliente también lo es. "Construir una mujer a través de un hombre tiene un poco de esos movimientos hiperexagerados. Las medias de red nunca van a ser lo suficientemente escandalosas, los tacos siempre serán demasiado bajos. Es divertido porque disfruto del desparpajo y la libertad", dice Peña, que se convierte en Manila, una prostituta con 16 años de profesión sin pelos en la lengua, en el Metropolitan. "Es un bollo de carne. Para interpretarla me recuesto mucho en Susana Giménez y en Moria Casán", dice el actor, que buscó inspiración en las bailarinas del Tabarís y en las Rockettes de Nueva York para moldear su personaje, que esconde detrás de la peluca rubia y los párpados fucsia un íntimo secreto.

"Tengo muchos tipos que llaman a la radio y me dicen que Manila es un camión, que tiene una cola sensual y buenas piernas. Nunca pensé en eso y me hizo sentir responsable de hacerla bonita", dice el actor, que en la mitad de la puesta se envuelve en un boa multicolor y sobre un balde con hielo seco baila al ritmo de George Michael para su cliente. "Cada vez que interpreto a una mujer pienso en lo que arden las medias, lo que duelen los tacos y en el rouge", detalla Peña, que hace poco se retiró del teatro vestido como Manila. "No sabés lo que era yo caminando por Corrientes", recuerda entre risas.

"Estamos llegando a que, dentro de poco, todos seremos sólo seres humanos. Aunque creo que esto, como todo, es una moda", opina sobre el hecho de que los actores se sumerjan en papeles femeninos.

Hay obras en las cuales existe una necesidad dramática, según el autor de La Nona , Roberto Cossa, para que un hombre ocupe el papel de una dama. "Es verdad que las mujeres se quejan de que hay menos roles para ellas, pero en aquel caso ( La Nona ) una mujer octogenaria no tiene la fuerza que debería tener el personaje. Lo que pasa es que tiene que haber una necesidad dramática, no simplemente un travestismo para ser original", opina Cossa. El creador de una de las obras del teatro argentino más representadas en el mundo recuerda la génesis de La Nona : "Fue escrita pensando en un hombre, pero no por razones estéticas, sino porque se originó para un programa de televisión en el que todos los personajes eran interpretados por Osvaldo Soriano. Entonces surgió que fuera él quien lo actuara y que fuera una mujer. Después, en 1977, la llevé al teatro y ya pensé que tenía que ser un hombre, en este caso Ulises Dumont. Me di cuenta con las funciones de que el que fuera un hombre quien la interpretara le daba más fuerza metafórica: no era vista como una abuelita". El hambre de esa imparable abuela que todo lo devora y destruye fue caracterizado por Soriano, Dumont y Hugo Arana, entre otros, pero también se ha encarnado en rostros femeninos, como el de Diana Maggi, en el Teatro de la Ribera, a fines de los años 80, y en Patricia Durán, en la actualidad, en el 25 de Mayo. "Siempre aconsejé que la Nona fuera un hombre y se dio la casualidad de que cuando ha sido interpretada por una mujer no ha tenido ni la misma fuerza ni el mismo éxito", advierte.

El autor de Esperando la carroza , Jacobo Langsner, no está a favor de lo que se vislumbra como una tendencia. "¿Por qué si hay tantas actrices con una comicidad impresionante? Prefiero que se respeten los sexos", responde. Su obra salpicada de grotesco y realismo estrenada en los años 60 tuvo numerosas versiones y alcanzó su pico de popularidad al estrenarse la película, dirigida por Alejandro Doria, en 1985 (que en breve tendrá su continuación), donde la caracterización que realizó Gasalla de Mamá Cora quedó eternizada en el imaginario argentino como la de aquella abuelita que confundía mayonesa por flancitos y que nadie quería alojar en su casa. Sobre el nacimiento de la historia en su mente, rescata: "Pasó tanto tiempo que lo único que recuerdo es que la escribí en dos o tres días. Me inspiré en una noticia que había salido en un diario vespertino. Hablaba de Nápoles y de una pelea entre dos hermanos por el honor de velar a la madre. ¡Qué hipocresía!, pensé. Es que son más normales las peleas por quién se ocupa de la muerta o de quién la cuida cuando hay que trabajar".

Langsner nunca pensó que el personaje de la abuelita lo interpretaría un hombre. "No se me ocurrió. Creo que cuando un hombre se disfraza de mujer lo hace para crear comicidad, pero me parece muy fácil lograr la risa de esta manera", apunta, aunque reconoce que la personificación que logró Gasalla estuvo muy bien. "Hay actrices para esos roles y es una locura quitarles esa oportunidad. Desde el momento en que el actor hace gestos de mujer está burlándose y es una caricatura", insiste.

Una es la típica ama de casa, dueña de una moral escurridiza y bien argentina; otra, la madre sobreprotectora y chillona que no quiere que su hija sufra por esos kilos de más; la tercera, al margen de las dos primeras, es una prostituta sin pelos en la lengua con medias de red y peluca de rubia fatal. Son tres papeles de mujeres bien distintas, y en su lugar y bajo el maquillaje y cuerpo postizo descubrimos a Gasalla, Pinti y a Peña. ¿Ya no hay mujeres?

jueves, 19 de febrero de 2009

Entrevista a Nahuel Pérez Biscayart


Joven actor de extensísima carrera en teatro y televisión. Ha hecho de huérfano, de travesti y de freaky cinéfilo con la misma naturalidad con la que día a día se mezcla con sus amigos y su habitualidad cotidiana. EscribiendoCine charló con uno de los actores que vienen (o ¡ya vino!) con todo.

¿Cómo fue que de pronto te reconozcan por la calle?
A veces sí, a veces no. La gente se olvida rápido. Es gracioso cuando la que me reconoce es la chica que trabaja en American Express. Que me dice: “ey!, te hago una pregunta... ¿vos trabajaste en Los Mansos?” (La obra basada en el idiota de Dostoievsky) y eso es lindo.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
Estar con gente. Y más cuando estoy con gente que admiro, que disfruto, que quiero cerca, Verónica Llinas un gran ejemplo de eso que siento.

¿Te acordás del casting de Tatuado?
Si. Claramente. Con Jime Anganuzzi. En un escritorio. En una sala de Puente Producciones. Sentados a una mesa leyendo la escena en la que Paco cuenta la historia del día que lo tatuaron. Ahí conocí a quien sería mi primer director Eduardo Raspo, fuente de dulzura y picardía.

¿Sentís que Martín Piroyansky, Inés Efrón y vos son los actores que se vienen?, desde afuera da la sensación de que la van a romper (más aún).
Error, ya vinimos! Son mis amigos. Y si gustamos, ¿que más feliz? Nada más lindo enterarme de que voy a actuar con ellos. Ine fue la dupla más hermosa que tuve al actuar en las clases de Nora. Es parte de mi vida. Martín otra persona de mi vida. Si hablamos de romperla faltan unos cuantos… Nahuel Viale, Guadalupe Docampo, Ailin Salas! Y mas… más!

¿Quién te contacta para filmar una versión de 12,50 Pounds de Robbie Williams?
Nahue Lerena. Por medio de Marquitos Odasso y Emma Miño.

¿Ves cine?
Si.

¿A qué actor admirás? (¡Ojo!, te pregunto “admirás” y no ¿cuál es tu espejo bla, bla, blá)
Ufh… Miles. Me gustan actuaciones más que actores. A los que admiro los admiro por lo que hacen, pero mucho más por personas que son. Por experiencias compartidas. Me gusta mucho Verónica Llinás.

¿Qué te dejó Cara de Queso – Mi Primer Ghetto?
Jugar con el cuerpo. Pegarme un ojo con mastik. Decolorarme todo el pelo del cuerpo. Afeitarlo. Intervenirlo. Ariel Winograd y su mirada estimulante. Vivir una sensualidad de verano en country que nunca había vivido. Actuar con actores que admiro. Mi gata de toda mi vida que se murió. Un momento de mi vida de los mas únicos.

Tengo bronca porque me gustaba mucho Aquí No Hay Quién Viva... ¿Qué pasó que dejó el aire?
Plutón sabrá… Lamentablemente no estaba más en el programa cuando terminó.

¿Cuál de tus trabajos fue el que más satisfacción te dio?
Tatuado Aprendí todo lo que después me sirvió para disfrutar más y más de los rodajes. Me conocí en rodaje. Actuando 30 días seguidos. Mucha intimidad con el proceso. Autoconocimiento. Aprendí a mirar a mis compañeros.
Glue El único verano de mi vida que vi nieve caer del cielo. Vivir con gente un mes en una casa en el sur. Atardeceres en el desierto. Escribir escenas actuando, una por una. Un rodaje muy sensual y vital. Admirar el grupo. Disfrutar cena, rodaje, fiesta. Sentirse parte de algo que no queres dejar nunca.
La sangre brota Más fragmentado el proceso. Pero una vez que la vi… wow… que placer de sutiles detalles, de lenguaje cinematográfico, de humor sanguinario. Una obra maestra.

En una entrevista del año 2005 dijiste “Estoy cada vez más perdido”. Hoy, 4 años después, ¿sentís lo mismo?
Aun más. Y ahí está la magia. Y el horror. En no saber a donde todo esto lleva.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Alejandro Urdapilleta . . . Una vez mas GENIAL . . .


"¿Cómo se llama... esa cosa de cuando la mariposa va volando y marca el signo de...? ¡¡¡La metáfora!!!"
Alejandro Urdapilleta

Si alguien alguna vez puede llegar a ser el mejor algo en algún ítem, creo que Alejandro Urdapilleta sería el mejor actor que nos ha dado esta república. También dirige varias de sus puestas, y escribe; poesías, obras de teatro... hay un libro de recopilación de textos suyos llamado "Vagones transportan humo". Y encima ahora está colaborando con Mabuse. Un honor realmente excepcional.

Hace unas semanas nos encontramos a ver una película, hablar de ella y grabar eso. Queríamos hacer una nota. En serio. Bueno. Otra vez será. Igual, esto había que desgrabarlo.

La película la eligió Urdapilleta. No la había visto, se la habían recomendado, tenía que verla, por algún motivo... era Felicidad, de Todd Solonsz. Aquí van sus comentarios mientras la película corría, y la botella de whisky decrecía notablemente.

-Nunca ví un lechazo en el cine, es la primera vez... ¡¡Que haya más!!
-Es como una película comunista hecha ahí, en la factory, e e u u.
-A estos nenes hay que matarlos, son los actores del futuro.
-¿Cómo me traés algo así, con paidofilia? Esto es cosa de Mabuse. Yo iba a analizar una película normal. Esto es una indecencia. Soy hijo de un general, es una falta de respeto, un horror, deberían prohibirla. ¿Y la iglesia donde está? ¡¡Beccar Varela: hacé algo!!
-(Susurros) Yo quiero entrar en la paidofilia... Chicos: llamen. Soy gordito, borrachín y divertidísimo. Me pongo la nariz y soy un clown re-loco.
-Qué buena película. Es una inteligencia total...
-Viva Bin Laden. Que salga grande esto.
-Qué fuerte. Qué buena.
-Qué asco.
-Qué inteligencia.
-Basta, apagá, me aburrí de esta película. No me gusta el cine, me gusta el gran hermano. Me aburrí muchísimo porque tiene una cosa de sketches, que es muy americana, y ahí está la trampa. Yo odio a los americanos. Odio lo yanki, te juro por dios, pero no es una idea, eh, ya estoy cansado que después que se le murió la madre comen juntos el estofado en la cocina, no les pasa nada, todo circula, y sigue, la escena del asesinato viene, ya sabés que viene viene viene, y vino, y ya pasó, y si no es este es el otro, no hay mucha opción, y después todo se rearma, y se rearmó y terminó. Andá a la puta que te parió. Todo con acento en la ó. Y encima hay una cosa que todo tiene que coincidir... horroroso. No, a mí me gusta mucho más la vida humana que la película, vida humana, carne y carne, sangre contra sangre, sandra y celeste, mujer contra mujer, es mucho mejor.

Entonces, claro, paramos la película, y seguimos bebiendo y conversando. La pantalla del televisor se detuvo, básicamente, en el gran hermano y un documental con jirafas. En algún momento pensé en la posibilidad de convertir eso, (esto) en una nota. Editarla. No. ¿Para qué? ¿Cómo? Pero en la transcripción literal me pareció encontrar algo. No se bien qué. Tal vez algo del absurdo de los mecanismos verbales. De ese vacío que reposa tras el verbo.

-El problema es el verbo. Como dice la biblia. Y ese es un grán misterio. ¿Por qué el problema es el verbo? Y, la biblia dice que en el principio es el verbo, y mirá cómo estamos, o sea que el problema es el verbo, porque es el principio de todo esto. ¿Cómo nadie averigua eso?
-Como viste eso que decía Burroughs que el lenguaje es un virus.
-¿Eso decía? No vivía yo en esa época. Ese era un burro, un drogodependiente...
-Y decía que el lenguaje era un virus que nos estaba puesto, y eso nos llevaba toda la vida en una dirección, así como si te inoculan un virus te lleva toda tu vida en una direccción, todo el funcionamiento de tu cuerpo y de tu vida lo lleva en una dirección, que termina matándote salvo que tomes muchas... eh... aspirinas, o no me acuerdo cómo se llama ese remedio que se hace con papa, ¿cómo se llama?
-Eeehhhh... paponia.
-No.
-La merquecha.
-No boludo, cómo se llamaaaa...
-La papusa.
-No, boludo, el remedio que uno toma...
-¿En base a papa?
-Sí.
-Nunca tomé. No, no no. Tortilla de papa he tomado muchísimo.
-Eeehhhh... La reputa que lo parió se me borró el nombre ese.
-¿Un remedio en base a papa?
-Lo que toma todo el mundo para las defensas.
-¿Para el sida?
-No, suponete que tenés gripe, ¿qué tomás?
-¿Aspirina?
-No. Me vino un problema...
-¿Remedio para qué?...
-Que te sube las defensas, y que te hace mierda el estómago.
-¡¡Antibiótico!!
-¡¡Antibiótico!! Eso. Totalmente.
-El antibiótico es una cagada, yo jamás tomo antibiótico. Odio el antibiótico.
-¿Pero viste que es en base a papa?
-¿Ah sí? No sabía. Mirá que genial.
-Entonces que como... hasta que no te tomás un antibiótico el virus te pone el cuerpo en una dirección que te lleva a la muerte, el lenguaje también es un virus que...
-Sí... yo creo que viene todo del lenguaje, mi amorrr, de una. Acá estamos viendo la jirafa, mirá la jirafa. Es... son nobles, son gente noble la jirafa, viene la tortuga, viene todo, viene eeehhhh... la gendarmería animal... son pre-ciosas, gente bárbara, cada uno con su uniforme, que se manejan bárbaro, y nosotros nos manejamos como el orto. ¿Por qué? Por la problemática del verrrrbo. Sí, es un invento. Como el sexo.
-El sexo es otro virus tremendo espantoso, eh...
-Es tremendo, y es todo un invento del verbo.
-¿El sexo es un invento del verbo?
-Yo creo que son condicionamientos. Que estamos armados, programados, como cuando entrás en una página y te cae un programa... ¡¡Sexo Gay!! Y ya tenés el ícono que podés apretar. Que vos no pediste eso, que te encajaron... Y ya se te puso en la computadora y ya está, y se te puso la carita del Sexo Gay, la carita que pide garompa, o el ícono de manito que pide, o culo que pide, porque el culo pide... eso es otra cosa... el culo habla, el culo es verbo... Pero el problema es el verbo: lo que quiere decir.
-Hoy pensaba, en función de algo que decís respecto de tener una vida comprometida con el sexo, en tres maneras del sexo. La gente que "curte" el sexo, que suele ser bastante imbécil. La gente que tiene un compromiso estúpido con el sexo, que no puede hablar nada del sexo, ¿qué podés hablar del sexo? no hay nada interesante que escuchar del sexo, vas a una entrevista y decís ah, garché con tal, puta, puto, es aburrido, que te cuenten garchadas es aburrido...
-Sí, y a quién le importa quien es puto...
-...compromiso imbécil con el sexo te cuenta anécdotas imbéciles sobre el sexo, es un embole. Ahora un compromiso de verdad con el sexo lo que hace es que vos hables de otras cosas de una manera más inteligente. Es decir un compromiso de verdad con el sexo te lleva a ser más inteligente. Esa inteligencia te puede llevar a un lugar interesante.
-Yo creo que me lo garché a Embón.
-Noo, no seas hijo de puta...
-Aaaaaahhhhhhhh...
-Aaaaaahhhhhhhh...
-Sí, sabés que yo creo que sí... ese sería el título de la nota: Yo creo que me lo garché a Embón... Tengo un recuerdo, de chico, con uno que era igual a Embón. Yo creo que era Embón. Te lo juro.

- Nos tomamos una botella de whisky y nos quedó corto...
-Tremendo... y no hay merca... ¿Queda vino?
-Sí, ¿querés? Hay dos botellas.

-Hay una cosa del hombre gay, de mezquinarle a la mujer lo que ella quiere. También está bueno eso, ¿no? No te voy a dar lo que vos querés. Tac. No, porque hay un chupadero de la mujer. Es antinatural. La homosexualidad es perversa. Debe estar prohibida.
-¿Nunca te dió curiosidad el prostíbulo?
-¿En qué sentido?
-De estar en esa energía.
-Sí, me gusta, pero me parece más loco la cosa gay de andar, eh, de cuando te das cuenta de que el hombre se prende, ehh, si vos estás en una murga por ejemplo, vestido de yegua, se prende en todas, te hacen pasar al patio, al cuarto de atrás, está la familia y vos pasás al cuarto de atrás, adelante de la familia, y vas al cuarto de atrás y hay un intercurso. Eso es loco.
-¿Te gustaría hacer cosas positivas a vos?
-No, no, solo cosas negativas.
-Decime algo: ¿Querés hacer cosa positivas?
-Eh, sí, me gustaría alguna cosa positiva, de repente un sorete grande grande me encantaría tener.
-¿Pero qué te gustaría de cosas positivas?
-Cosas positivas por ejemplo poner una bomba nuclear en Córdoba, en el centro del país, entonces que se explote todo, no se, para decirte algo...
-Sí sí, como positivo, ya que te apuro.
-Claro, tal cual, para decirte algo que me obligaste a decir.
-Ahora, gesto de micrófono, ¿esta actitud negativa tuya, es una pose?
-Sí desde luego, todo lo mío es pose.
-Porque vos lo que querés es la felicidad de la humanidad.
-Yo estoy podrido de la humanidad en realidad. Pero soy positivo. Es decir, no creo en nada, detesto todo lo que sea el ser humano.
-Yo te veo leyendo Oshu, Osho...
-Me encanta Osho.
-Ves, y después decís que no creés en nada.
-Adoro Osho. Creo en todo. Osho, Cristo... Me gusta todo lo que sea creer, las personas, patra luego poder... ehhh, cercenar. Todo lo que sea con raiz me encanta para poder sacar de raiz. Pero que exista. A mí, igual, todo me importa un carajo. Yo me tengo que lavar el culo cada vez que cago. Tengo que comer, lavar la vajilla, no es cuestión de Osho, ni de Hitler ni nada, somos gente grande, viste. Y todo eso son intelectualadas, todo eso es fabricación. No no no. Yo prefiero quedarme con el linyera, charlando con el linyera, y lo bien que hago. Y la jirafa del discóvery.

-Qué fuerte eso de avanzar la vida expuestamente. La cosa loca del actor, eso es muy loco, yo no me la banco. Y no por moralina, está bien o está mal.
-No, no.
-La verdad, qué delirio, ser Soledad Silveyra...
-Y pero vos sos actor. Te va a pasar, en un lugar te pasa, no en ese punto masivo, pero vas a ciertos lugares y sos Gardel, sos famoso y ahahaha...
-Sí pero me pasa al contrario, voy a lugares y todos me quieren meter merca, porque todos piensan que yo tomo merca. ¡¡No, no, no!! ¡¡Por favor, paren un poco con la cosa de la droga y el actor!!

-El espectador es lo de menos, porque no existe el espectador...
-¿No existe?
-No exiiiistee, noooo...
-¿Vos no pensás en el espectador para armar una historia?
-No existe el espectador el espectador está adentro del director...
-Bueno, un espectador imaginario y qué se yo, pero ¿vos no pensás cómo vas a manejar la atención de esa persona que mire la obra que estás construyendo?
-Sí sí sí sí, uno lo piensa, pero igual eso es lo elemental para contar una historia, no, porque si estás contando una historia a los nenes muertos de hambre, muertos de frío, les contás un principio, un nudo, un desenlace, para que entiendan...
-¡El cine yanqui!
-Es lo lógico, lo humano, y los yanquis lo utilizan...
-Porque ellos saben que todos somos niños con hambre y frío.
-Claro, es tal cual.

-¿Por qué será que a la gente del cine le gusta tanto... ehh... Sony? Esta película es medio Sony, como el largo de Sony. Pensada muy bien...
-Tenés razón...
-Sí, si yo los huelo.
-¿Sabés que tenés razón?
-¿Me estás gastando?
-No, es que no lo había pensado y es como vos decís. Totalmente. Un poco más sacada...
- Y, es la película...
- Sí...
-A los yanquis les encanta. No se que les gusta tanto... viste que dicen bueno hagamos una serie que sea real, que tenga puntos de conección con la gente, pero es mentira, no hay puntos de conección con la gente, es mentira, y les encanta a la gente...
-Nooooo, que van a tener puntos de contacto, noooo... bueno, lo que tienen es que son ingeniosas, pero es el imperio del ingenio, y el ingenio es una cosa espantosa.
-Espantosa. Y en la vida misma, eh.
-Sí. En la vida es como una herramienta, que a veces te puede ser util, pero cuando te montás ahí...
-Tal cual...
-...fuiste, es una imbecilidad.
-...es rock an pop, es una pelotudez...
-Sí, el ingenio es un asco, y Sony es el imperio del ingenio.
-Sí, el imperio del ingenio. Por eso, está muy bien escrita la película, y es maravillosa, otro día la voy a terminar, pero hoy no porque tengo tortícolis.
-¿Tenés tortícolis en serio?
-No, ni en pedo. Nunca tuve tortícolis.
-¿Nunca en tu vida?
-Nunca.

domingo, 8 de febrero de 2009

REESTRENO


REESTRENO
MIERCOLES 4 DE FEBRERO. 21.OO. HS
UNICAS 4 FUNCIONES



TEATRO DEL ABASTO. HUMAHUACA 3549.
RESERVAS AL 4865.0014 ENTRADA GENERAL: $25.

jueves, 5 de febrero de 2009

Minutos antes de salir a escena: Jorgelina Aruzzi


Relajada, la actriz de La madre impalpable habló con lanacion.com sobre su unitario y cómo se prepara antes de cada función

Durante alrededor de una hora, la actriz Jorgelina Aruzzi estará arriba del escenario, sola ?pero acompañada de esos otros a quiénes interpela y la interpelan- interpretando a una madre. Una mujer desesperada, negadora, amorosa, mala, indigerible, terrible, graciosa, que buscará por todos los medios que ya no se burlen más de su hijo en la escuela.

Con diferentes matices, Aruzzi deberá bucear por ese mundo de sensaciones, pero antes de salir a escena y ponerse en la piel de La madre impalpable, la actriz recibió a la lanacion.com. y contó que uno de sus mayores miedos arriba del escenario es sentir que a la gente no le guste lo que hace.

"Siempre entro con miedo a que se paren y se vayan", dijo. Sin embargo, en el segundo año de esta obra que co-escribió junto a Mario Marino, sale más relajada porque viene escuchando las risas del otro lado y los aplausos de aprobación. Y además, porque en 2008 se alzo con el premio ACE a la mejor actriz de un espectáculo alternativo.

En su camarín está la infaltable peluca de su personaje, una plantita, maquillaje, el vestuario prolijamente colgado, planchado y listo para usar. Ella contó que no puede faltarle agua antes, durante y después de la función y que le gusta llegar temprano para relajarse junto con sus asistentes e irse metiendo de a poco en el personaje. Y remarcó, además, que es un factor fundamental la buena "onda" en esos momentos previos.

"Siempre piso al escenario con el pie derecho y me calzo primero el zapato derecho. Eso es de maníaca loca, pero siempre lo hice así", aseguró sobre sus cábalas antes de hacer la función.

sábado, 31 de enero de 2009

Dialogo de una prostituta con su cliente . . . Fernando Peña


Diálogo de una prostituta con su cliente es la historia de todos cuando creemos que el que paga está libre de culpa y cargo. Cuando el que paga las paga. Lo que sucede cuando a un pobre infeliz se le cae una puta encima.
Una obra revolucionaria, prohibida en Italia hace 10 años, y adelantada para su época donde ya no importan los sexos ni el sexo. Y lo único que puede salvar una relación de amor es una charla a calzón quitado con una prostituta.
Diálogo de una prostituta con su cliente habla de la comunicación silenciosa que todos tenemos con nuestra parte promiscua y perversa.
Por primara vez una obra de teatro se anima a retratar con humor la historia de una vendedora de carne y un bufarrón.

jueves, 22 de enero de 2009

Mirta Bertotti sube a escena


El actor estrena una nueva obra, adaptada del famoso blog de Hernán Casciari, "Más respeto que soy tu madre".

La vuelta de Antonio Gasalla al teatro será para transitar un personaje nuevo en su extenso abanico de criaturas: Mirta Bertotti. El actor estrena hoy la versión de la novela de Hernán Casciari, Más respeto que soy tu madre. La particularidad reside en que se trata de un texto de un Blog, espacio virtual que se puede seguir por Internet, que atrapó la atención de lectores en todo el mundo.

Más respeto... cuenta la vida de la familia Bertotti según la mirada de Mirta, ama de casa de 52 años, que vive junto a su familia en Mercedes, un pueblo de la provincia de Buenos Aires. Este personaje debe lidiar a diario con su marido desempleado, sus tres hijos adolescentes y su suegro drogadicto.

La protagonista teme fundamentalmente, entre otras cosas, el paso del tiempo, y decide encarar un Blog para transmitir sus vivencias. En esa fugaz escritura del día a día, desarrolla una serie de anécdotas y relatos acerca de su vida familiar, donde aborda también el infierno cotidiano de su pueblo. Mirta elabora de un modo costumbrista, con ironía y humor ácido, una estrafalaria secuencia de sucesos. Con el tiempo, Más respeto que soy tu madre se convirtió en un rotundo éxito de la Web.

Entre septiembre de 2003 y julio de 2004, se escribieron casi doscientos capítulos de esta blognovela, que fue premiada en el 2005 por la Deutsche Welle como "mejor Blog del mundo". Cada capítulo es un Post, lo que produce una ágil lectura del material. Casciari, periodista y escritor argentino que vive hace años en Barcelona comenzó con este trabajo en el año 2003.

La adaptación teatral, además de la dirección y protagónico de Antonio Gasalla, tiene un elenco integrado por Enrique Liporace (Zacarías Bertotti); Alberto Anchart (como Don Américo, el abuelo); Esteban Pérez, Nazareno Mottola y Eliana González (los tres hijos de la familia).

domingo, 18 de enero de 2009

Rigola ha tenido días mejores


Una devastadora crisis económica impulsa a varios jóvenes en paro a cometer actos de rebelión y vandalismo. Àlex Rigola dirige una comedia negra sobre los modelos caducos de una sociedad y la búsqueda de nuevas metas

Discúlpenme el chiste del título: es para estar a tono, porque los de Días mejores tampoco son la monda. Días mejores (Better Days), de Richard Dresser, es el nuevo espectáculo de Àlex Rigola. Coproducción a cuatro bandas: Lliure, Teatro de la Abadía, Temporada Alta y CAER de Reus. Se estrenó en Girona, se está dando en el Lliure, hasta el 18, y a partir del 22 recala en Madrid. En 1991 se presentó en Primary Stages, el equivalente neoyorquino del Royal Court. Críticas discretitas tirando a malas. En la Schaubühne de Berlín la repescaron en 2002. Desconozco el original. No sé si el texto del Lliure (en traducción de Ignacio García May) ha sido aligerado, pero lo visto me parece muy poca comedia, con tramas escuálidas, pantanosas, y un cierto aroma a sopa recalentada: un poco de Kopit, un poco de Orton, un poco de Shepard, un poco de John Guare, y una mano torpona a la hora de revolver el guiso. Si esos autores les suenan lejanos, hay tropecientas series inglesas de humor cafre que dejan a Días mejores al nivel del balbuceo: Young Ones, Bottom, Spaced, This is England. Y entre nosotros, Muchachada Nui. Ése es, para mi gusto, el tono que debería tener la función: entre el primer Ben Elton y Joaquín Reyes. Hará ocho años, Rigola dirigió otra pieza de Dresser, Un golpe bajo (Below the belt), infinitamente mejor resuelta. Quizá porque era una comedia paranoica pero naturalista, en la línea de American Buffalo, y Días mejores es un intento de comedia negra preapocalíptica, que requiere otro tipo de modulación y de talento. A Rigola también le va, pienso yo, un estilo de comedia más anclado en lo real, en el dibujo psicológico: da fe de ello su extraordinaria segunda parte de Rock'n'roll, por ejemplo.

La acción de Días mejores transcurre en Lowell, Massachusetts, durante una crisis salvaje. Fábricas cerradas, jaurías de perros por las calles, saqueos de supermercados, coches ardiendo, ni un dólar en los bolsillos. Ray (Marc Rodríguez) y su colega Arnie (Lino Ferreira), obreros en paro, tienen la capacidad mental de Beavis y Butthead. Phil (Ernesto Arias), un falso abogado, vende artículos de limpieza a punta de pistola. Crystal (Irene Escolar), su amante, es una adolescente colgadísima, obsesionada por el sexo. Faye (Cristina Otero), esposa de Ray, es una boba seráfica, pero, con todo, la más pragmática del quinteto, empecinada en salir adelante de tan catastrófica situación. Casi nada de lo que hacen o dicen tiene, para mí, un excesivo interés. Ray cree escuchar voces a través de un casco con antena y quiere fundar una secta como podría dedicarse a herrar mosquitos. Cuando un autor sitúa a sus personajes en la idiocia o en la frontera del disparate, sólo puede atraparnos con una gran dosis de convicción: sus locuras, que jamás perciben como tales, han de ser de vital importancia para ellos. (Departamento de Comparaciones Odiosas: La omisión de la familia Coleman, de Claudio Tolcachir). Los actores han de arrastrarnos, en una palabra, al epicentro de su lógica, y esto no sucede en el equipo de Días mejores. Sirven trabajos dignos, esforzados, con ocasionales buenos momentos, pero la dirección de Rigola es cansina, previsible, y confunde el ritmo con el barullo. Falta chispa, falta sorpresa, faltan vueltas de tuerca a la mayoría de las réplicas. Te dices: "Debería estar riéndome. ¿Por qué no me río? Peor: ¿por qué no me lo creo?". Casi todo suena a imitación, a impostación, como los chavales que dicen ese "puto" cada dos frases que sólo suena bien en inglés. Con una excepción descomunal: el actor argentino Tomás Pozzi interpretando a Bill, un mafioso pirado que parece la versión suburbial de Paul Williams en El fantasma del paraíso. Obsesionado en quemar media ciudad para sacar tajada de las indemnizaciones, Bill es la mejor creación de Dresser: un personaje de tebeo, desmesurado, explosivo, pero con un motor muy poderoso.
Pozzi, rebosante de energía malévola y estupendamente guiado por Rigola, escupe su furia línea a línea, gesto a gesto, creando una constante sensación de peligro. Sólo pasan cosas cuando Bill / Pozzi está en escena. Naturalmente, se lleva la función. En la última parte, Dresser intenta ponerse trascendente. La búsqueda de la espiritualidad cuando las estructuras capitalistas han caído, blablablá. Las masas buscan a un mesías, blablablá. Tampoco hay quien se crea a un sosísimo Marc Rodríguez, presunto elegido para comandar la Iglesia de la Divina Garantía, que recita sus soliloquios visionarios como quien lee el prospecto de un antitusígeno.
Aparte del aburrimiento, hay dos cosicas que me molestan de este espectáculo. Cosas de las que nunca se habla, porque todos vamos con prisa y somos muy modernos. Los disparos en escena, por ejemplo. En Inglaterra advierten: "Esta obra contiene luces estroboscópicas", por los epilépticos. "Y disparos", porque son un verdadero coñazo. Única ventaja: te despiertan. Es que crean tensión, dicen. Hombre, y descuartizar a un caniche en directo. Yo conté unos quince disparos. Son muchos. Buñuel se quedó sordo por uno solo, en el comedor de su casa. Ahí dejo el dato.
Segunda cosa: la paja en el ojo ajeno. Irene Escolar, nieta de Irene Gutiérrez Caba, se masturba, perniabierta, en un sofá. En primerísimo término. También ignoro si eso estaba en la obra original. Me parece tan ajeno a la función, tan añadido, como lo de pegar tiros: una forma espuria de llamar la atención del público. No sólo me parece machista: me parece denigrante. Por una razón muy sencilla. Si lo hace un tío, casi siempre es paródico. Y rapidito. Si lo hace una mujer, curiosamente, suele haber demora, recochineo: imposible no pensar que están intentando excitar al personal. A las pruebas me remito: Arnie se la casca al fondo, de espaldas al público. No es que me muera de ganas de ver a Lino Ferreira dándole al manubrio, pero todavía me gusta menos ver a una joven actriz haciéndose una paja a dos metros del público. No sé lo que opinará Irene Escolar. Igual no tiene ningún problema y son puñeterías de mi avanzada edad. -